sábado, 20 de octubre de 2012

Agonía.




"... Y mi alma se derrama, purificadora, como si un raudal de aguas celestes le surtiera de la peña en sombra del corazón. ¡Anochecer de redenciones! ¡Hora íntima, fría y tibia a un tiempo, llena de claridades infinitas!"




"Las campanas, allá arriba, allá fuera, repican entre las estrellas. Contagiado, Platero rebuzna en su cuadra, que, en ese instante de cielo cercano, parece que está muy lejos...Yo lloro, débil, conmovido y solo, igual que Fausto."

Platero y yo. 112 Convalecencia.
J. R. Jiménez. 




"¡Qué traba la de la vejez, Platero! Ahí tienes a ese pobre amigo, libre y sin irse, ...  Un niño podría dibujar su contorno fijo, sobre el cielo del anochecer. 

   


Ya lo ves ... Lo he querido empujar y no arranca... Ni atiende a las llamadas... Parece que la agonía lo ha sembrado en el suelo."

Platero y yo. 113 El burro viejo.
J.R. Jiménez.

martes, 18 de septiembre de 2012

LA REALIDAD.

... no es sino  el otro lado complejo de la apariencia (1)
Y un museo de arte moderno es un buen sitio para comprobarlo. En Bilbao tenemos la suerte de disfrutar del Guggenheim.

(1) "El mar invisible" Juan Cobos Wilkins. 





viernes, 29 de junio de 2012

Somalia (por ejemplo)

El título de esta entrada está tomado directamente del blog del poeta  Luis Nieto Del Valle, con el que he desayunado esta mañana del día 29 de  junio de este año 2012. Enseguida he querido darle más difusión desde mi poco visitado blog. Así que aquí os dejo esta imagen acompañando a su texto; imagen que se creó por otros motivos pero que por su dramatismo resulta de fácil asociación a otras situaciones de dolor, de desastre, de humano temblor, como dice otra amiga (Edith Checa) en el comentario al poema "un final sincero y rotundo que hace temblar."

Esta es la imagen:

  Y este el poema:

No deja de mirarme
   y elige, en su silencio, qué hijo está más débil:
   para salvar alguno, qué hijo ha de morir.
    
¿De qué huesos le cuelgan
   pechos de arena y polvo?
    
No hacen ningún ruido y dejan que me duerma;
   pero esa madre mira, no deja de mirarme
   aunque pase la página, pues en otra aparece
   la rabia de una bomba reventando un mercado
    
Y a veces me pregunto:
     cómo ha de ser el mundo, qué parte está más loca
     qué muerte duele menos
     y aun siendo yo pacífico, ¿a quién hay que matar?